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lunes, 25 de mayo de 2009

CUANDO CAER BIEN ES UNA OBSESIÓN

Quienes sienten ansiosa necesidad de ser aceptados, frecuentemente caen en el error de adornar su propio ser buscando causar una impresión favorable en los demás. Lo anterior refleja la inseguridad del individuo, la cual requiere de simple esfuerzo para superarla; nosotros podemos ayudarla a dar un primer paso.

Usted podrá estar de acuerdo con lo siguiente: como parte del desarrollo personal, es razonable y positivo que uno se plantee hacer cosas para gustar a los demás. No obstante, son muchas las personas que, aun entendiendo como trascendental la opinión que suscitan en los demás, no saben ganarse afecto, consideración y simpatía de los seres que les rodean.

El problema toma dimensiones mayores cuando este tipo de individuos pretenden seducir a sus semejantes para obtener amor, reconocimiento, ayuda o respeto, lanzando al entorno una especie de señuelo esperando una respuesta, la cual no siempre es la esperada y en su lugar hay indiferencia o, peor aún, desprecio. Entonces se atribuye el fracaso a la incomprensión del otro o a su escasa sensibilidad para apreciar las virtudes de la persona en cuestión.

De acuerdo a la psicóloga española Marga Pascual, lo indicado es aprender a medir la intensidad de nuestras propias actitudes con respecto a la interacción con los demás, para no parecer entrometido o manipulador, o por el contrario, ser calificado de orgulloso y arrogante cuando se ha tomado la decisión de mostrarse discreto en extremo, pues lo único que se hace es disimular la inseguridad.

La especialista refiere otro ejemplo de lo que ocurre frecuentemente, es el de quien trata de conseguir el respeto de los demás poniéndose siempre en primera línea de acción para mostrar su capacidad e inteligencia, con el evidente riesgo de convertirse en un gran tirano que sólo obtendrá seres sometidos o enemistades.

Sea como usted es
Está comprobado que personas que se muestran espontáneas y relajadas crean a su alrededor una aureola de admiración, respeto y cariño, sin imitar comportamientos. Detengámonos a pensar en los siguientes rasgos de nuestra personalidad:

Aspecto personal. Debemos concederle verdadera importancia a nuestra apariencia, ya que es nuestra tarjeta de presentación. Tengamos en cuenta que hay vestuario y sus complementos que pueden provocar reacciones negativas en algunas personas. Por ello, adaptemos nuestras opciones, preferencias y posibilidades estéticas a la impresión que queremos causar. Dedique atención y tiempo a su aseo y cuidado personal, pues la buena imagen corporal refuerza la seguridad personal y abre las puertas a la aceptación social.
Actitud ante la vida. Es otro aspecto tanto o más importante que el anterior, ya que pesimismo, desconfianza, intolerancia, autosuficiencia o egocentrismo no sólo no gustan a nadie, sino que no conviene albergarlas en nuestro interior. Revise su estado de ánimo y controle sus sentimientos y emociones, para que no interfieran en sus relaciones con los demás.
Vigílese. No abrume a los demás con lo que padece o le preocupa; compartir problemas no significa endosárselos a los demás. No interprete el pensamiento de los demás, ni procure adivinar, es muy posible que se equivoque. Administre los silencios, pero no para pensar en sus cosas, sino para mostrar respeto e interés por lo que siente el otro.
Tolerancia. Para caer bien no hay nada mejor que querer a los demás, escucharles, respetar sus emociones y situarse en su lugar. El respeto a quienes piensan y actúan de modo distinto al nuestro ayuda a que tengamos mejor imagen. Aprenda a escuchar a la otra persona para que se sienta acompañada y comprendida; hágale preguntas.
Autoconfianza. Piense que siendo como es realmente puede acarrearle algunos sinsabores y que tiene derecho a cometer errores, a opinar de forma diferente a los demás, a cambiar de opinión y a protestar cuando recibe trato injusto. Es bueno tener actitudes y pensamientos que dispongan al aprendizaje.
Seguridad. Muéstrese seguro de lo que hace, por ejemplo, al utilizar tono de voz adecuado y firme o al mirar a la cara al interlocutor. En las discusiones evite utilizar los mensajes en que se descarga en el otro la responsabilidad o culpa de todo el conflicto. Atrévase a utilizar el enunciado "yo", exponiendo los aspectos en que ha fallado, haciendo gala de la autocrítica.
Ábrase. Preguntemos lo que no sabemos, sin miedo a hacer el ridículo o a pasar por ignorantes; así, ayudamos a que los demás se sientan importantes y útiles. Dicen los que saben que cuanto más inteligente y atractiva es una persona, más pregunta y escucha.
Opine. No diga a nadie lo que tiene que hacer, ni dé consejos, hacerlo pondrá a usted en una situación de superioridad que termina por no gustar. Cuando le pidan consejo, simplemente opine y ayude a que la otra persona encuentre la respuesta.
Finalmente, no juegue a hacerse el simpático.

No soy monedita de oro
La manera más sencilla de triunfar en todos los aspectos es convertirnos en personas más abiertas, tolerantes e interesadas por lo que ocurre a los demás. Tome en cuenta que la máxima satisfacción de una persona es mirarse hacia dentro y sentirse bien, conforme con su manera de ser, de pensar y de comportarse, lo demás viene por añadidura.

Por último, recuerde que es difícil ser un individuo querido y apreciado por todos, reconocido como sincero, positivo, genuino, alegre, comunicativo y sensible; pero podemos ser muy estimados por quienes nos rodean sin que nuestra personalidad reúna estas características tan cercanas a la excelencia.

martes, 5 de mayo de 2009

Alcanza tus metas



Una vida sin objetivos y sin metas suele ser una vida insatisfactoria. La persona que no se siente satisfecha con su vida posiblemente necesite trazar algunos objetivos y ponerse en marcha para lograrlos, lo cual dará un nuevo giro a su vida, le aportará energía, motivación y ganas de levantarse por las mañanas.

El primer paso consiste en determinar tus objetivos. Pregúntate: ¿qué me gustaría lograr a lo largo de mi vida? Estas metas pueden ser de todo tipo. Algunas estarán relacionadas con tu futuro profesional, otras con tu vida amorosa y relaciones en general, otras serán de tipo espiritual, otras tendrán que ver con tu desarrollo psicológico, otras con el placer y la diversión. Algunas pueden ser grandes metas, como llegar a ser presidente de una multinacional; y otras pueden ser pequeñas metas, como comprarte un coche nuevo o visitar una ciudad cercana a ti. Pero en tu lista de objetivos a alcanzar sería un error que sólo incluyeras metas pequeñas, pues es más fácil renunciar a ellas, no significan mucho y se pueden ir quedando en el camino. Las grandes metas, por el contrario, son grandes sueños, son deseos que tal vez has mantenido desde tu infancia con la misma intensidad. No importa si a los ojos de otras persona parecen poca cosa. No es la opinión de los demás lo que hace que tu sueño sea un gran sueño, sino lo que tú sientes.

Desde un punto de vista psicológico es muy importante escribir esas metas en un papel. Aunque pueda parecer superfluo, poner por escrito tus metas tiene un efecto más poderoso. Es el primer paso en tu camino hacia ellas. Por tanto, escribe tus metas, las grandes y las pequeñas, tanto si son unas pocas como si haces una listas de 300. Escríbelas en un pequeño bloc de notas y mientras lo hagas piensa que ese bloc puede estar contigo durante años, tal vez toda tu vida. No lo pierdas nunca. Llegará un día en que taches tu primera meta de la lista (aunque no sea la primera que has escrito) pues ese día habrás alcanzado uno de tus objetivos y podrás empezar con el siguiente.

Seguramente, a lo largo de los años irás añadiendo metas nuevas en tu bloc, o puede que decidas borrar algunas que han dejado de resultarte atrayentes con el paso del tiempo. Lo importante es que siempre haya metas que alcanzar escritas en tu bloc, hasta el mismo día de tu muerte. Ellas serán la fuerza que te impulse.

La pasión: la gran motivadora

Hay personas que han tenido éxito en sus vidas sin establecer ninguna meta. Sin embargo, estas personas tenían una pasión en sus vidas. Tal vez una estrella de cine nunca se propuso llegar a ser famoso y millonario con su trabajo, simplemente le apasionaba actuar y eso fue lo que hizo. Lo demás, simplemente llegó, en gran parte porque su pasión le empujó a luchar por ser mejor y a no dejar de aprender nunca, porque estaba comprometido con su trabajo, porque era parte de sí mismo y de su vida. Y seguramente habría sido igual de feliz sin tener tanto éxito, porque había convertido su pasión en su profesión.
La pasión motiva a una persona y hace que se comprometa con lo que desea alcanzar. El compromiso es muy importante a la hora de alcanzar tus metas, porque te hace persistir y segur adelante contra viento y marea. La persona comprometida con su objetivo se sacrifica y lucha por él.

Aquí hay que añadir algo importante: si persistes en algo, que sea por pasión, no por miedo a emprender una tarea diferente.

Metas y submetas

A veces, las metas más grandes y complicadas tendrás que dividirlas en submetas específicas. Si una de tus metas consiste en llegar a ser presidente de una gran empresa, tendrás que dividirla en metas más pequeñas, específicas y alcanzables. Por ejemplo, puedes empezar por montar un pequeño negocio. Si esa meta tampoco es realizable porque no tienes dinero para montar dicho negocio, tendrás que pensar otra submeta más realista, como buscar un socio, conseguir una subvención, buscar un trabajo mejor para ganar más dinero y poder ahorrar, etc. Es decir, no importa lo difícil o lejana que parezca tu meta final, divídela hasta encontrar metas que puedas empezar a poner en marcha ya.

Una vez establecida tu meta o submeta, deberás centrar toda tu energía y tu esfuerzo en conseguirla. Deberás vigilar tu mente con cautela, para evitar que en ella se cuelen pensamientos que desbaraten tus planes, como: "es demasiado", "esto va demasiado despacio, así no lo lograré nunca", "hoy no tengo ganas de trabajar", "mejor dejo esto para mañana". Con pensamientos como esos rondando por tu mente, no lograrás nada en absoluto. Destiérralos para siempre; expúlsalos de tu mente cada vez que aparezcan, mantén tu mente fija en tu meta y sigue adelante.

Veamos con más detalle estos enemigos interiores

Los enemigos interiores te impiden alcanzar tus metas. Entre ellos se encuentran los siguientes:

La indiferencia. Si no tienes metas, si todo te da lo mismo, si te dejas llevar por los demás, entonces no llegarás a ninguna parte o seguramente llegues a un lugar que te resulte insatisfactorio y te haga desgraciado. No seas indiferente.

La indecisión. Si no te decides a subir al tren, el tren se marcha y lo pierdes. La indecisión te hace perder oportunidades. Es preferible subirse al tren equivocado (siempre puedes bajarte en la próxima estación y volver al punto de partida) que perderlo por no ser capaz de decidirte.

La duda. A veces la gente duda de todo. Duda de que se den las condiciones necesarias para lograr sus objetivos, duda de su suerte, duda de su capacidad, duda de los demás, del destino, del futuro, de las oportunidades... La duda es destructiva; líbrate de la duda y cultiva el optimismo. Es cierto que no hay que ver la vida como un cuento de hadas, pero tampoco la veas como una tragedia.

La preocupación. Todos tenemos preocupaciones y no es malo preocuparse por algo... ¡en su justa medida! La preocupación te dice que hay algo a lo que debes prestar atención, algo sobre lo que has de trabajar o buscar soluciones. Pero nada más. Una vez que le has prestado atención, has pensado soluciones, sabes lo que puedes hacer y lo que no, y lo has hecho, si ha sido posible, deja de preocuparte. No dejes que la preocupación te acorrale y arrincone; no dejes que te llene de estrés y mine tu salud. Haz tuya la siguiente norma: "Preocúpate sólo cuando preocuparte sirva para algo". Cuando preocuparse no sirva para nada, sé optimista. Así, si tu negocio se hunde a pesar de tus esfuerzos por evitarlo, habrás perdido el negocio, pero seguirás conservando tu salud física y mental y la fuerza para emprender otra cosa. Nada es una tragedia si tú no quieres que lo sea.

La precaución excesiva. Si eres demasiado cauto tendrás miedo de hacer muchas cosas. No pedirás una promoción en tu empresa por miedo a un no; no emprenderás tu propio negocio por miedo al fracaso; no invertirás tu dinero por miedo a perderlo; no arriesgarás nada, ni material ni psicológico, y nada podrás ganar. Si quieres lograr algo deberás arriesgarte en más de una ocasión. ¡Arriésgate ahora!

Aprender del fracaso

Cuando llevas mucho tiempo persiguiendo una meta sin alcanzarla o fracasas varias veces, tal vez debas preguntarte si la meta que persigues es algo que de verdad deseas o es lo que desean otras personas. Tal vez en el fondo lo que deseas es perseguir tu sueño, tu pasión, pero piensas que lo que debes hacer es algo diferente. De este modo, tienes un conflicto interior que te impide centrar tus energías en ese objetivo que percibes falso, te impide comprometerte, te falta la pasión y motivación, te aburre, te cansa, y al final todo eso conduce al fracaso. Si estás en esta situación, replantea tus metas y haz que sean tus metas de verdad, no las de los demás, no lo que consideras que la sociedad quiere que hagas. Tal vez un día puedas decir: "yo he alcanzado la meta que tanta gente desea", pero si esa no es tu meta, si eso es algo que en realidad te es indiferente o no deseas, no te servirá más que para hacerte desgraciado. A veces observamos a los demás, vemos lo que quieren y pensamos que eso es lo que tenemos que querer nosotros. No elijas ese camino.

¿Qué pasa cuando no sabes lo que quieres?

Para encontrar tus metas y descubrir qué es lo que deseas hacer, ten en cuenta lo siguiente:

-Las metas deben ser tuyas, no de los demás. No dejes que los demás determinen lo que significa tener éxito. Para unos el éxito puede ser el dinero, para otros el tiempo libre y para otros algo muy diferente.

-Tus metas deben significar algo para ti. A la hora de determinarlas, pregúntate: ¿qué es realmente importante para mí? ¿Qué es lo que de verdad deseo? ¿Qué estoy dispuesto a dar o sacrificar para hacer esto realidad?

-Sé específico. Aunque al principio definas tu meta de una forma vaga, trata luego de definirla de modos realizables y específicos (como se explica en el apartado sobre submetas).

-Busca metas flexibles, que no te asfixien y que te permitan tener en cuenta otras oportunidades que puedan surgir en tu vida en el futuro.

-Tus metas deben producirte entusiasmo. Es algo que deseas lograr y hace que te levantes alegre por la mañana para trabajar en tu proyecto.

-Tus metas han de estar en consonancia con tus valores, ideales y principios. Si haces algo que va en contra de ellos, seguramente no es una meta tuya, sino de otros. Escucha tu intuición; si te sientes mal llevando a cabo ese proyecto tal vez deberías replanteártelo.

Cómo superar una ruptura?




Superar una ruptura no es fácil, y requiere su tiempo, pero hay algunas cosas que puedes hacer para superarlo más rápidamente:

1. Controla tus pensamientos. Ahora tiendes a pensar en esa persona con frecuencia, posiblemente dedicas bastante tiempo al día a recordarla, fantasear con su vuelta, etc. Empieza a reducir todo lo que puedas el tiempo que pasas pensando en ella. No vas a poder evitar que surja su recuerdo en tu mente, pero sí puedes cortar esos pensamientos cuando aparezcan, diciéndote a ti mismo/a: "Basta, no pienses en él/ella, piensa o haz otra cosa" y centras tu mente en algo distinto. Hazlo todas las veces que haga falta, cada que que te veas a ti mismo/a pensando en tu ex pareja.

2. Busca ayuda y apoyo de tus amigos. Si te sientes deprimido/a y con pocas ganas de salir, pídeles que te empujen, que te saquen a la calle. Diles claramente que necesitas su ayuda para salir de esto.

3. Mantente ocupado/a con diversas aficiones, trabajo, estudios, deporte, etc.

4. Piensa (y repítete varias veces) que puedes soportar esto, que es una etapa, que debes darte tiempo para curar esa herida, que te irás sintiendo mejor conforme pase el tiempo y que eres perfectamente capaz de superarlo. Recuerda que toda ruptura conlleva un tiempo de dolor que no tenemos más remedio que aceptar hasta que se desvanezca. Repítete a ti mismo/a: "ahora me ha tocado pasar esta mala racha y sentirme mal una temporada, pero puedo soportarlo hasta que pase"

5. No olvides que tu vida está compuesta de muchas cosas y personas, que la vida de una persona es mucho más que una relación de pareja, y que todas esas cosas juntas dan sentido a nuestras vidas. Tu vida no se queda vacía al estar sin tu ex pareja, porque está llena de muchas otras cosas (de todo aquello con lo que tú decidas llenarla).

Nueve pasos para mantener una buena relación de pareja



Las investigaciones realizadas para descubrir qué hace que una relación de pareja funcione, han observado que las personas que mantienen una relación de pareja sana y satisfactoria, llevan a cabo las tareas psicológicas que enumeramos a continuación:

1. Se separan emocionalmente de sus familias de origen; no hasta el punto de convertirse en unos extraños, pero sí lo bastante como para que su identidad esté separada de la de sus padres y hermanos.

2. Construyen una cercanía emocional basada en una identidad e intimidad compartidas, mientras que al mismo tiempo establecen los límites necesarios para mantener su autonomía e independencia. Es decir, comparten una identidad única de pareja y mantienen sus respectivas identidades individuales al mismo tiempo.

3. Establecen una relación sexual rica y agradable y la protegen contra las intrusiones de las obligaciones del trabajo y la familia.

4. Las parejas con niños se abren para aceptar el rol de padres y absorber el impacto de la llegada de un nuevo ser a la familia, pero aprenden a proteger la privacidad de cada uno de ellos y de la pareja.

5. Afrontan y dominan las crisis inevitables de la vida y la pareja, sin huir de ellas ni negarlas.

6. Mantienen la fuerza del vínculo existente entre ellos ante la adversidad. La pareja o matrimonio ha de ser un lugar seguro en el que los dos miembros de la pareja pueden expresar sus diferencias, enfados o conflictos.

7. Utilizan el humor y la risa para mantener las cosas en perspectiva y para evitar el aburrimiento y el aislamiento.

8. Se cuidan y apoyan el uno al otro, satisfacen las necesidades de su pareja de intimidad, apoyo y consuelo y ofrecen un estímulo y apoyo constante, ayudando a su pareja a crecer y desarrollar sus capacidades.

9. Mantienen vivas las imágenes románticas e idealizadas del enamoramiento, mientras que al mismo tiempo hacen frente a las realidades más sobrias de los cambios labrados por tiempo.

Cómo manejar el resentimiento?



¿Qué es el resentimiento?

El resentimiento es:

Sentir hostilidad contra una persona o un grupo que consideras que te ha tratado mal.
Ira no resuelta sobre un acontecimiento negativo que te ha sucedido.
Enfurecimiento, agitación emocional que sientes siempre que se habla de una determinada persona o acontecimiento.
Incapacidad para perdonar, incapacidad de dejar pasar y olvidar.
La base de la desconfianza y sospecha que sientes al tratar con personas o acontecimientos que te produjeron dolor en el pasado.
Dolor emocional no resuelto que sientes cuando no logras aceptar una pérdida.
El malestar sentido después de gastar mucho esfuerzo y energía para alcanzar algo que finalmente pierdes.
El resultado de pensar que fuiste una víctima de un trato injusto sin la resolución del problema.
El sufrimiento prolongado y en silencio cuando una expresión abierta de dolor es indeseada.
El rencor hacia una persona o grupo que consideras que te han impedido lograr ciertas cosas.
Sentirse ofendido pero guardar silencio cuando crees que una persona o un grupo ha ignorado o negado tus derechos.
En ocasiones da lugar a depresión.
¿Cómo se manifiesta el resentimiento?

Cuando una persona siente resentimiento hacia una persona o un grupo:

Pone mala cara silenciosamente en su presencia o ante la mención de su nombre.
Se siente mal cuando la música, una película, o un programa de televisión le recuerda las interacciones desagradables que ha tenido con ellos.
Habla de una manera burlona o degradante de ellos.
Tienen pesadillas o pensamientos desagradables sobre ellos.
Se ve bloqueado en sus esfuerzos de crecimiento personal sin saber por qué.
Se siente furioso sin razón aparente.
Se siente deprimido, abatido, y se encuentra a sí mismo entrando en círculos cuando intenta superar estas sensaciones negativas.
Evita mencionar o discutir cualquier tema que esté relacionado con su último enfado o malestar acerca de esas personas.
Aprieta los dientes y sonríe cuando realmente desea gritar al oír hablar de esa persona.
Finge entusiasmo por estar con esa persona cuando en realidad preferiría no saber nada de ella.
Cómo se desarrolla el resentimiento?

El resentimiento puede ser el resultado de:

Aceptar pasivamente un trato negativo de otras personas, sin expresar nunca sentimientos negativos.
Aceptar hacer algo por otros a pesar de tener la sensación o creencia de que se están aprovechado de ti.
Intentar que otros conozcan tu punto de vista y que no hagan caso o nieguen la verdad o la sabiduría de lo que estás diciendo.
Ver que otros que no han trabajado tan duro como tú tienen éxito y pensar que no merecen el éxito que han tenido, que deberías tenerlo tú.
No obtener reconocimiento por un buen trabajo o capacidad mientras que sí reconocen el trabajo de otros.
Trabajar duro y que otras personas te impidan tener éxito o alcanzar tu meta.
Que alguien a quien has intentado complacer te rechace.
Mantener una relación imposible con alguien donde tanto si haces lo que quiere como si no lo haces, obtienes un resultado negativo.
Verse humillado o avergonzado por una persona cuya meta era rebajarte.
Ser constantemente rechazado, desaprobado, no aceptado, y abandonado por otros.
Ser objeto de discriminación o prejuicios.
Ser ignorado, despreciado, y rechazado por una persona o grupo por quienes hiciste sacrificios.
Que alguien a tu cuidado sea tratado injustamente sin que tus peticiones de parar sean tenidas en cuenta.
Intentar complacer a una persona lo mejor posible pero que tu conducta nunca sea "lo bastante buena", hagas lo que hagas.
Darte cuenta de que siempre eres quien hace el esfuerzo por llevar esa relación adelante, y que cuando paras, la relación se acaba.
Hacer todo lo posible por salvar una relación, pero la otra persona la termina bruscamente.
No tener nunca la ocasión de conseguir una reparación por el daño que has sufrido.
¿Cuáles son los efectos negativos del resentimiento no resuelto?

Cuando no has logrado resolver tu resentimiento:

Te muestras hipersensible o con los nervios de punta cuando te recuerdan la persona o personas implicadas.
Tiendes a negar cualquier sentimiento de ira u odio hacia esa persona.
Te sientes provocado o encolerizado cuando ves que las personas contra quienes guardas resentimiento son reconocidas por sus logros.
Te recriminan tu actitud hostil, cínica, y sarcástica, la cual se convierte en una barrera entre tú y las personas con quienes deseas establecer una relación sana.
Te quedas estancado en tu desarrollo personal.
Rechazas todos los intentos de los demás para conseguir que trabajes en el perdón y olvidar ofensas y daños pasados.
Resistes todas las tentativas de empujarte a seguir con tu vida, incluyendo la sugerencia de que tienes un asunto pendiente con personas de tu pasado en el que deberías trabajar.
Encuentras difícil abrirte y confiar en otras personas, especialmente en nuevas relaciones.
Encuentras duro creer que no serás reconocido por tu capacidad, valor, y logros.
¿Qué pensamientos irracionales se encuentran en la base del resentimiento?

Los pensamientos irracionales son pensamientos no constructivos que dan lugar a emociones negativas muy intensas y desagradables. El resentimiento suele ir acompañado de ese tipo de pensamientos que lo generan, intensifican y mantienen a lo largo del tiempo sin lograr resolverlo satisfactoriamente y seguir adelante con nuestras vidas.

No importa lo que haga; nunca es lo bastante bueno, así que para qué intentarlo.
La gente va a por mí, así que los rechazaré antes de que me rechacen a mí.
No tiene sentido resolver temas pendientes con personas de mi pasado que me trataron mal.
Todos van a por mí.
El trabajo duro, una vida correcta, y tratar a la gente con justicia es una pérdida de tiempo; no recibes nada a cambio.
No hay manera de que pueda perdonar u olvidar.
No lograré nada de lo que intente. Siempre he perdido hasta ahora.
Estoy destinado a ser un perdedor o un fracaso.
Mi vida al menos debería ser justa.
Es mejor poner buena cara y aguantar; nunca conseguiré nada con un acercamiento abierto y honesto.
Nunca me han dado un respiro en el pasado; ¿por qué debo ahora esperar algo diferente?

Lo que determina tu éxito es quien conoces y no quién tú eres.

¿Por qué esa gente con poco talento, que trabaja menos, y lucha poco, siempre parece salir adelante mientras que yo sigo estancado?

El precio del trabajo duro y del esfuerzo parecer ser el fracaso y decepción para mí.
Son todos iguales; ¿por qué intentar ganar su amistad o caerles bien?
Nunca cambiará; por qué intentar cambiar la situación entre ellos y yo.
Siempre hay gente con más talento, más atractiva, y más competente esperando ocupar mi lugar.
¿Cómo puedes superar el resentimiento?

Las técnicas que puedes utilizar para librarte del resentimiento incluyen:

Admite que existe resentimiento sin resolver detrás de tu actitud hostil, cínica y sarcástica; y decidir librarte de él.
Trabaja en tus sentimientos de ira hacia esas personas.
Escribe una carta en la cual detalles todas las razones de tu resentimiento pero sin enviarla.
Identifica los desencadenantes del resentimiento (recuerdos, situaciones, pensamientos) y trabaja para disminuir su impacto.
No te quedes rumiando tus pensamientos de rencor. Concéntrate en una tarea diferente y absorbente.
Trata de ver las cosas desde diferentes puntos de vista. Por ejemplo, puedes intentar adoptar los puntos de vista de todas las personas implicadas. Así tendrás una visión más amplia y realista.
Puedes tratar de perdonar, aunque no tiene sentido que te esfuerces en perdonar si no lo deseas. Empieza por esforzarte por aceptar que la vida es muchas veces injusta con todos y tú no vas a ser una excepción.
Considera toda tu vida y todo lo que te sucede, bueno o malo, como una serie de misiones o trabajos a realizar. Unos serán agradables y otros serán desagradables y dolorosos, pero de todos podrás aprender algo que te ayude a crecer.
Trata de mejorar tu autoestima y sensación de valor personal. En vez de centrarte en el comportamiento de la otra persona y el mal que te hizo o en lo que debería hacer ahora para remediarlo, trata de centrarte en ti y en lo que puedes hacer tú por mejorar tu vida de cara al futuro.
Pide ayuda a amistades o familiares. Comparte con ellos tus sentimientos y pídeles que te den un toque cuando te deslices hacia el resentimiento.
Cambia los pensamientos sobre lo injusta que es la vida o la mala suerte que tienes por pensamientos de cambio, esperanza y un futuro mejor. Cultiva el optimismo. Que las cosas te hayan ido mal hasta ahora no quiere decir que te vayan a ir mal siempre.
Utiliza autoafirmaciones y visualizaciones. Ten preparadas determinadas frases o imágenes mentales para los momentos en que aparezca tu resentimiento y repítete esas frases. Por ejemplo: "Me da igual por qué lo hizo, tengo cosas más importantes en qué pensar y gastar mi energía, así que no voy a estancarme con esto". Después recurre a alguna actividad que te ayude a sacar el tema de tu mente.
Plantéate la posibilidad de hablar con la persona implicada y decirle cómo te sientes.
Recupera actividades o proyectos que dejaste inacabados o que nunca llegaste a emprender aunque lo deseaste.
Cinco pasos a seguir para superar el resentimiento

Paso 1:

Para superar el resentimiento hacia una persona o grupo primero necesitas identificar quiénes son y lo que te hicieron.

Para ello responde por escrito a las siguientes preguntas:

A. ¿Hacia quién de mi pasado o presente guardo algún tipo de resentimiento?

B. ¿Qué hizo cada una de estas personas para lastimarme u ofenderme?

C. ¿Hasta qué punto pueden estas ofensas ser reales o imaginadas? Es decir, ¿hasta qué punto estoy siendo realista?

D. ¿Qué efecto ha tenido el resentimiento específico contra cada una de estas personas en mi actitud sobre mí y mi futuro?

E. ¿Cómo de bloqueado estoy en mis esfuerzos hacia el crecimiento personal por el resentimiento que guardo hacia cada una de estas personas?

Paso 2:

Una vez que hayas identificado a cada persona hacia quien guardas resentimiento y cómo este resentimiento te ha afectado, necesitas desarrollar una nueva manera de mirar tu vida pasada, presente y futura. Para hacer esto contesta por escrito a las siguientes preguntas:

A. ¿Qué pensamiento irracional estoy manteniendo debido a mi resentimiento?

B. ¿Cómo el hecho de librarme del resentimiento me ayudará a desarrollar un sistema positivo de creencias en mi vida?

C. ¿Cómo puedo trabajar mi ira para manejarla de un modo adecuado?

D. ¿Qué me impide expresar mi ira de un modo asertivo y adecuado?

F. ¿Qué nuevos comportamientos necesito desarrollar para expresar adecuadamente mi ira y librarme de este resentimiento que se lleva mi energía?

G. ¿Qué nuevo pensamiento racional necesito desarrollar para superar el impacto negativo de mi resentimiento?

H. ¿Qué efectos positivos tendrá en mi vida el hecho de librarme de mi resentimiento?

I. ¿Qué nuevo comportamiento necesito desarrollar para asegurarme de que no se presenta de nuevo el resentimiento?

J. ¿Qué nuevas actitudes necesito desarrollar después de librarme del resentimiento?

Paso 3:

Ahora que has considerado un cambio en tus actitudes y sistema de creencias, puedes hacer lo siguiente:

A. Escribe en tu diario una carta (que nunca enviarás) a cada persona hacia la que guardas resentimiento. En ella enumera todas las ofensas reales o imaginadas.

B. Explica porqué consideras que esa persona te trató mal. ¿Es un maltrato real o imaginado? ¿Es un maltrato objetivo o depende del punto de vista de cada persona?

C. Perdona y/o olvida las ofensas, déjalas en el pasado al que pertenecen y mira hacia el futuro.

Practicar el optimismo



El optimismo es una manera de pensar que todo el mundo puede utilizar voluntariamente si así lo desea. Para utilizar un pensamiento optimista, ten en cuenta los siguientes puntos:

1. Ten presente que ser optimista no significa negar la realidad. Por tanto, es importante que el pensamiento no sólo sea optimista, sino también realista. Por ejemplo, supongamos que es de noche y tu hijo/a o pareja se retrasa mucho, sabes que está conduciendo y hace muy mal tiempo. Tu pensamiento puede ser el siguiente:

- Pensamiento pesimista: "Seguro que ha tenido un accidente."

-Pensamiento optimista irreal: "Estará bien, a el/ella no le puede pasar nunca nada malo."

- Pensamiento optimista realista. "No tiene por qué haber sucedido lo peor, puede que esté en un atasco o que haya parado hasta que amaine la lluvia. Esperaré a ver qué pasa."

2. No te centres sólo en los resultados negativos. Analiza todas las posibilidades, tanto las positivas como las negativas y piensa que no tiene porque haber sucedido algo malo cuando también hay alternativas positivas (a veces incluso más numerosas, lo cual hace más probable un resultado positivo).

3. Confía en tu capacidad para resolver problemas y superar retos. Si, ante un problema, tu primer pensamiento es: "No podré solucionarlo, no soy capaz", entonces puede que ni siquiera lo intentes. Por el contrario, prueba a generar ideas y posibles soluciones. Si no se te ocurre nada, espera un día o dos y vuelve a intentarlo. Probablemente encuentres una solución, y si no es así, al menos lo habrás intentado en vez de rendirte de antemano.

4. Tras un suceso negativo pregúntate: ¿"Qué puedo aprender de todo esto? ¿Qué puedo sacar de positivo?" Los sucesos negativos pueden enseñarnos cosas positivas. Aprende de ellos tratando de centrarte en las lecciones positivas. Por ejemplo, en vez de decir: "Esto me ha enseñado que no puedo confiar en nadie", trata de decir: "Esto me ha enseñado que tengo que aprender a no entregar mi confianza tan pronto a una personas, sino esperar a conocerla mejor."

5. Ten presente que los problemas o situaciones desagradables no son permanentes. No los veas como algo que va a durar para siempre. Recuerda el refrán que dice: "Después de la tempestad siempre llega la calma".

Consulta: mi pareja tuvo antes una relación con la que dice que vivió una relación muy bonita y a quien admiraba mucho y ahora temo no tener nada que ofrecerle o no poder estar a la altura de lo que vivió con su ex pareja.

Respuesta: Posiblemente el error esta en comparar lo que podéis vivir juntos vosotros con lo que vivieron ella y su pareja. Son dos relaciones diferentes. Por muy bonita que fuera aquella relación, no tiene nada que ver con la relación vuestra, pues cada relación es diferente y no hay motivo para pensar que tú no puedas ser tan especial para ella como lo fue su ex pareja. Todo lo que vosotros hagáis juntos será nuevo, pues será contigo. No importa si ya ha tenido experiencias sexuales y han sido satisfactorias. Las experiencias sexuales que viva contigo serán nuevas porque serán contigo. Y el hecho de que esas experiencias sean únicas para ella o no, no depende de las relaciones que haya tenido antes ni de su grado de satisfacción, sino de la relación que exista entre vosotros, el amor, la comunicación, la conexión emocional, el deseo.

Todo eso, cuando existe, hace que cualquier experiencia sea única, aunque la hayamos vivido antes con otras personas diferentes. Y lo mismo podemos decir de cualquier otra cosa que hagáis juntos. Además, el hecho de haber vivido una experiencia una vez, no nos impide volver a vivirla por segunda o tercera vez con la misma intensidad y emoción. Piensa en algo que te guste mucho y verás que has disfrutado de eso una y otra vez con la misma emoción.

La ansiedad social. Pistas para combatirla




La ansiedad social consiste en la aparición de una ansiedad excesiva en situaciones que requieren una interacción con otras personas debido al miedo a quedar mal ante ellos, quedar en ridículo, ser objeto de burla o, en definitiva, no ser capaz de comportarse de la forma que la persona considera socialmente correcta y, por tanto, ser rechazado de algún modo. Aunque resulta duro y las personas con este tipo de ansiedad lo pasan bastante mal, puedes aprender a superarlo poco a poco con trabajo y esfuerzo por tu parte.

En general, la ansiedad se produce cuando suceden dos cosas:

1. Piensas que podría suceder algo muy desagradable en una situación social.

2. Piensas que las consecuencias de que eso suceda serían terribles.

Por ejemplo:

1: "Si expreso mis pensamientos, los demás podrían criticarme".

2. "Sería terrible que me criticaran, no podría soportarlo, si lo hicieran eso demostraría que no soy nada, que soy un inútil...".

Este tipo de pensamientos conducen a sentir una ansiedad que será mayor cuanto más terribles consideres las consecuencias. Por eso, para combatir la ansiedad primero has de observar tus pensamientos y saber qué cosas te dices a ti mismo que te llevan sentirte de ese modo. Después has de analizar esos pensamientos, preguntarte si son realistas, si estás exagerando, si de verdad las consecuencias serían tan terribles, si es verdad que no podrías soportarlo. Después trata de cambiar ese pensamiento por otro que te haga sentir mejor y sea más realista, como: "Es cierto que podrían criticarme si expreso mis pensamientos, pero eso no es necesariamente algo horrible. Es desagradable, pero sus críticas no implican que yo no valga nada, simplemente significa que ellos piensan de otra manera, que no están de acuerdo o tal vez que no he tenido una buena idea, pero eso no significa que no valga nada. Soy una persona y todas las personas son imperfectas y cometen errores; por tanto, yo también puedo cometer errores y algunas veces diré algo tonto o tendré una mala idea, como le sucede a todo el mundo, pero eso no nos vuelve estúpidos pues si así fuera todo el mundo sería estúpido".

Este es el modo de transformar tu pensamiento. Y si cambias tu pensamiento cambiarás tus emociones, pues la ansiedad es el resultado de un patrón de pensamiento "catastrofista". Sobre todo, ten en cuenta las siguientes ideas y trata de hacerlas tuyas:

- Eres un ser humano imperfecto, como todos, y por tanto tienes derecho a equivocarte o meter la pata. Deja de negarte ese derecho.

- Cometer un error o hacer algo tonto no nos convierte en fracasados o tontos. Una cosa es lo que eres y otra lo que haces. Yo puedo hacer algo que sea un fracaso, pero eso no me convierte en un fracaso como persona.

- No es posible agradar a todo el mundo en todo momento. Hagamos lo que hagamos, siempre puede haber alguien que piense mal de nosotros; así que más vale aceptar eso como uno de los aspectos desagradables de la vida.

- Lo que los demás puedan pensar de nosotros o nuestras ideas son sólo sus opiniones, no son hechos ni verdades absolutas. Si alguien piensa que eres mala persona no por eso vas a ser mala persona. Da a las opiniones de los demás sólo su justa importancia, pero no más.

-Proponte soportar la ansiedad, más que dejar de sentirla: "si me pongo nervioso o ansioso puedo soportarlo, al final pasará; aguantaré mientras dure; aunque sea una emoción muy desagradable no me va a matar; si me pongo ansioso, pues me pongo".

Bienvenid@s!!

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“La labor del Psicólogo(a) va más allá de la formulación de una impresión diagnóstica”

Los tiempos cambian, y de cada uno de nosotros como profesionales depende si también nos renovamos continuamente, para mejorar y entregar nuestro servicio a la labor del alma, del espíritu, a la enfermedad que no se ve al padecimiento que se carcome los huesos sin expresarse en un osteosarcoma o una fractura, pero que sin embargo no deja vivir plenamente a cada ser que confía su vida a merced de un extraño...nosotros....es necesario recordar, que no nos formamos para arrojar diagnósticos, sino para generar una mejoría significativa en la calidad de vida de las personas, sin etiquetarlas y marcarlas con un sello patológico, es una oportunidad de crecimiento postergada cada vez que realizamos una labor tan catastrófica como ésa, por lo tanto es necesario crecer cada día mas, conocer, prepararnos, actualizarnos, debe ser parte de la sed que nos “seque la boca”, que nos provoca apasionarnos en lo que hacemos, pero sobretodo, que nos muestra que trabajamos para el servicio de otros, no trabajamos con “otro más” como si fuera una estadística más o un experimento.

Rebeca Chaves A.



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