domingo, 27 de abril de 2008


Duelo, Padres que pierden a sus hijos

El duelo es definido como: "La pérdida de un familiar y/o un ser querido con sus consecuencias psico-afectivas, sus manifestaciones exteriores y rituales y el proceso psicológico evolutivo consecutivo a la pérdida." (Borgeois, 1996).

Proceso de duelo:

Se inicia inmediatamente después, o en los meses siguientes a la muerte de un ser querido

El trabajo psicológico del duelo es un proceso complejo, que implica deshacer los lazos contraídos con el ser querido, para enfrentarse al dolor de la pérdida; es en esta actitud en la que la persona entra realmente en el proceso personal del duelo

Etapas del duelo:

  1. Fase de embotamiento de la sensibilidad
  2. Fase de anhelo y búsqueda de la figura perdida
  3. Fase de desorganización y desesperanza.
  4. Fase de mayor o menos grado de reorganización

Factores que influyen en el curso de la reacción de duelo:

    • La personalidad
    • La naturaleza de vínculo de relación
    • El tipo de muerte
    • Los antecedentes personales
    • Las características de entorno

Cuadro Clínico:

La reacción normal ante la pérdida de un ser querido, es con frecuencia un trastorno depresivo típico, caracterizado por:

- bajo estado de ánimo,

- sentimientos de culpa (lo que se pudo hacer),

- deseos de muerte (morir en su lugar o con ella),

- trastornos sensoperceptivos (alucinaciones auditivas)

- anorexia,

- pérdida de peso,

- insomnio,

- Abandono de sus actividades socio-laborales.

Resultados de la elaboración del duelo:

Crecimiento psicosocial.

Estancamiento.

Represión.

Pérdida perinatal y atención psicológica

La muerte de un bebé siempre dejará una profunda huella, una de las experiencias más dolorosa para una mujer, su pareja y la familia es la muerte de su hijo/a durante el embarazo o al poco tiempo de nacer

El vínculo afectivo entre madre e hijo se empieza a construir desde el embarazo; un cúmulo de deseos, sueños, necesidades psicológicas maternas (y también paternas) comienzan a teñir y perfilar esta relación; cuando muere un hijo antes de nacer o poco después de su nacimiento, también mueren en los padres sueños, ilusiones, y profundas expectativas.

Los mitos relacionados con la muerte:

“La persona que ha perdido a una ser querido en un accidente o situación similar no debe conocer los detalles del acontecimiento; es poco conveniente que vea su cuerpo o alguna evidencia clara de su muerte”

“Creer que se ve a la persona fallecida significa que el doliente se encuentra cercano a la locura o a al borde de sufrir una depresión”

“La intensidad y duración de los sentimientos asociados al trabajo del duelo son directamente proporcionales al cariño que se le tenía a la persona que ha fallecido. Es decir, entre más cariño se sentía por la persona, más traumático, doloroso y largo debe ser el proceso.”

“Cuando la persona muere, se pierde para siempre su recuerdo y no queda nada de ella.”

“La persona que ha sufrido la pérdida debe retomar inmediatamente sus actividades sin dejar tiempo para asumir el dolor. Entre más ocupada esté, mejor”.

“El sentimiento por la pérdida de un ser querido es un afecto que no debe ser expresado ya que esto facilita sobrellevar la situación”

“Ya serás tu misma(o) otra vez”

“Los grupos de apoyo o de autoayuda son para personas débiles”

Los niños no poseen la capacidad para entender experiencias como la muerte y el proceso de duelo. Lo mejor es negarles todo para protegerlos de esta realidad”

La muerte de un hijo y su impacto en la pareja

Dificultades para aceptar que la pareja viva la pérdida a su manera.

Culpar a la pareja.

Falta de sincronicidad

Las relaciones sexuales.

Los otros hermanos.

Algunas sugerencias para los padres:

Poder escuchar las demandas y requerimientos del otro.

Identificarse con el sentir de su cónyuge

Romper los pactos de silencio con respecto al duelo.

Recordar al ausente cada vez que sientan necesidad de hacerlo

No postergar un diálogo por temor al conflicto.

Incluir la tolerancia y las concesiones en la relación.

Rescatar los roles perdidos o empobrecidos dentro de la pareja.

REACCIONES HABITUALES después de la muerte de un HIJO

Sentimientos:

Negación / incredulidad

Insensibilidad

Enojo /rabia /resentimiento

Tristeza

Miedo / angustia

Culpa / autorreproches

Soledad

Alivio

Sensación de oír o ver al fallecido

Ambivalencia / cambios de humor

Sensaciones corporales:

Palpitaciones

Nauseas

Opresion en la garganta / pecho

Dolor de cabeza

Perdida del apetito

Insomio

Vision borrosa

Dificultad para tragar

Fatiga

Sensacion de falta de aire

Punzadas en el pecho

Perdida de fuerza

Dolor de espalda

Temblores

Hipersensibilidad al ruido

Comportamientos:

Llorar

Suspirar

Buscar y llamar al fallecido

Hablar con el fallecido

Aislarse

Distracciones

Olvidos

Falta de concentracion

Pesadillas

Apatia

Falta de interes en sexo

Dormir poco o en exceso

Evitar a la gente

No parar de hacer cosas

RECOMENDACIONES

Darse permiso para estar en duelo.

Dejar sentir dentro de si el dolor.

Darse tiempo para sanar.

Ser paciente consigo mismo/a.

No temer volverse loco/a.

Aplazar las decisiones importantes.

No descuidar la salud.

No automedicarse.

Buscar y aceptar el apoyo de los otros.

Procurar ser paciente con los demás.

Darse permiso para descansar, disfrutar y divertirse.

Confiar en los propios recursos para salir adelante.

Asistir a grupos de apoyo.

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“La labor del Psicólogo(a) va más allá de la formulación de una impresión diagnóstica”

Los tiempos cambian, y de cada uno de nosotros como profesionales depende si también nos renovamos continuamente, para mejorar y entregar nuestro servicio a la labor del alma, del espíritu, a la enfermedad que no se ve al padecimiento que se carcome los huesos sin expresarse en un osteosarcoma o una fractura, pero que sin embargo no deja vivir plenamente a cada ser que confía su vida a merced de un extraño...nosotros....es necesario recordar, que no nos formamos para arrojar diagnósticos, sino para generar una mejoría significativa en la calidad de vida de las personas, sin etiquetarlas y marcarlas con un sello patológico, es una oportunidad de crecimiento postergada cada vez que realizamos una labor tan catastrófica como ésa, por lo tanto es necesario crecer cada día mas, conocer, prepararnos, actualizarnos, debe ser parte de la sed que nos “seque la boca”, que nos provoca apasionarnos en lo que hacemos, pero sobretodo, que nos muestra que trabajamos para el servicio de otros, no trabajamos con “otro más” como si fuera una estadística más o un experimento.

Rebeca Chaves A.



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